¡Manos a la obra! 4 ideas para experimentar y jugar junto a tu hijo

El arte es expresión. A través de las actividades artísticas nuestros hijos pueden comunicar sus emociones y conectarse con su mundo interior poniendo en juego la creatividad y el ingenio. En esta nota vas a encontrar algunas ideas para poner manos a la obra con los más chiquitos de la casa. La consigna es hacerlo juntos, divertirse y dejarlos hacer lío.

Con las manos

Masa: los chicos la aman y los pediatras la recomiendan especialmente para los chicos que están en la etapa de dejar el pañal. El uso de masa o barro, como así también el trasvase de líquidos, los ayuda a elaboración inconsciente y la estimulación del control de esfínteres.

¿Qué hacemos? Esta receta es bien simple. En una olla preferente con teflón para que no se pegue, mezclá 1 taza de harina con 1 taza de agua, 1/2 taza de sal fina, 2 cucharadas de aceite de cocina y 2 cucharadas de cremor tártaro (se consigue en las casa de cotillón o repostería); revolvé todo a fuego lento hasta que vaya tomando consistencia. Una vez que esté compacta y no se pegue podés seguir amasando en la mesada. Ojo que va a estar caliente. Para darle color podés usar colorantes y si tenés varios colores podés segmentar la masa para tener variedad. Si se guarda en un recipiente cerrado o en una bolsa hermética puede durar varias semanas.

Otra opción más simple es hacer masa sin cocción, para ello podés mezclar tres tazas de harina con dos cucharadas de aceite y una taza de sal. Vas amasando añadiendo agua según sea necesario hasta conseguir una consistencia que permita hacer formas sin pegotear.

En ambos casos para dar color podés usar colorante para alimentos y sino tenés, no te preocupes que a los chicos también les gusta usar la masa como si fueran a hacer pizza.

Una vez que está lista la preparación pueden crear diferentes formas usando diversos elementos de la cocina: vasos, latas, tazas y todo lo que pueda estimular su imaginación.

Con los pies

Témperas. Si habremos disfrutado en la niñez de los tubitos mágicos llenos de colores…y ahora tenemos la oportunidad de rememorar esos momentos con nuestros hijos. Con tres colores básicos y sus combinaciones podemos hacer un arco iris multicolor. Rojo, azul y amarillo nos sirven para hacer verde, naranja, violeta y marrón.

Un huevera o bandeja plástica en la que viene la verdura pueden ser nuestra paleta de colores. Los chicos pueden mezclar las combinaciones de colores con un hisopo que bien puede oficiar de pincel si no tenemos uno a mano. Luego a dejar volar la imaginación, nos sacamos las medias, nos pintamos la planta de los pies y a caminar  en cualquier hoja que tengamos en casa. Al final de la actividad podemos hacer una muestra y colgar los trabajos secos en alguna pared de casa.

Sino tenemos témpera podemos probar hacerla casera. Con solo tres ingredientes es posible reemplazar el tubito de la librería. Sale más espesa pero es un buen recurso para jugar. Mezclás harina, fécula de maíz o arena con agua y le sumás brillantina de colores.

Para pintar con los pies también podés usar plasticola de colores. En una hoja grande de  tamaño A2 (pueden ser ocho A4 - las que usamos en la impresora - pegadas) colocá gotas de plasticola de diferentes colores por toda la hoja dejando espacios. Dejá caminar a tu hijo descalzo para que sienta y experimente en contacto con la plasticola y para que vea el resultado de esa acción. El resultado será una hermosa obra multicolor.

Estimular el sentido del tacto

Estamos frente al sentido del tacto mucho más de lo que percibimos. Sentimos diferentes cualidades y propiedades de los objetos o hechos de la naturaleza. Sentir el agua en nuestro cuerpo al bañarnos con sus diferentes temperaturas, hacernos conscientes del aire que nos da en la cara o percibir distintas sensaciones de acuerdo al tipo de tela de la ropa que toca nuestro cuerpo es sentido del tacto.

Las actividades que proponemos en esta nota les brindan a los chicos información acerca del medio ambiente y de su propio cuerpo. Los receptores del tacto están localizados fundamentalmente en la piel y el sentido del tacto nos conecta con el entorno en tanto no se relaciona solamente con las manos sino con la piel de todo nuestro cuerpo.

Experimentando el niño fomenta el desarrollo de la motricidad fina, pone en juego sus habilidades para manipular objetos y coordina su cuerpo. Y como frutilla del postre se divierte. ¿Vamos a jugar?