¿Cómo y cuándo le decimos adiós al pañal?

Adiós pañal, fuiste un buen amigo, pero no te necesitamos más

Aprendé sobre el momento en que el pequeño de la casa puede empezar a hacerse cargo de esta nueva responsabilidad y cómo podés colaborar en el proceso


Cada uno de los pasos que dan los pequeños de la casa es importante y dejar el pañal es uno de ellos; muestra en él grandes logros físicos, psíquicos e intelectuales porque llega a su vida el control de esfínteres.

Alexandra Lombardo, psicóloga clínico conductual, explica que durante el segundo año de vida aparecen momentos en los que el niño asoma deseos de aumentar su autonomía, ya entiende instrucciones de papá y mamá y se puede sentar con facilidad.

“El momento para dejar los pañales va a depender de la madurez del niño y de un conjunto de factores. Si es un niño sin ningún tipo de diagnóstico, a los dos años, dos años y medio se puede trabajar el control de esfínteres. Algunas señales de que el niño está listo son si le molesta estar mojado, si avisa, si amanece seco o permanece así la mayor parte del día”, asegura. No existe una fórmula mágica, es un trabajo en equipo en el momento indicado.


¿Cuándo?

Antes de que el niño cumpla los 2 años no se debería intentar que deje el pañal, sin embargo depende de cada caso, de acuerdo con Lombardo.

“Depende de cada niño; generalmente, se empieza por el control durante el día, pero una importante señal para saber cuándo está listo para dejar el pañal nocturno es que amanezca seco siempre. Cuando se empieza el proceso de control de esfínteres es importante haber cambiado de cuna a cama, que el niño pueda bajarse solo, o ponerle un banquito, y también crear la rutina de no tomar agua faltando poco para la hora de dormir”, explica.


Para evitar usar el pañal, una vez que se inicia el proceso se puede usar un protector por debajo de las sábanas, para evitar causarle confusiones y que se vaya acostumbrando a que debe levantarse para ir al baño, y hacerle sentir que hizo un gran trabajo si amanece seco.


¿Cómo?

Es aconsejable acompañar al niño en esta aventura con estímulos positivos; que el regaño no exista durante este proceso. Poco a poco, se debe sentarlo en la pelela para acostumbrarlo, al mismo tiempo que se le explica qué están haciendo y por qué.  Al principio puede ser que no comprendan y por eso es imprescindible tenerles paciencia. Puede que pregunten sobre esto los siete días de la semana. La clave es no desesperarse.


“La mejor forma de iniciar dicho proceso es explicándole al niño con claves visuales (una secuencia sobre ir al baño), videos de alguna caricatura sobre el tema y por medio de la imitación. Si al niño le está costando comprender o aceptar ese cambio en su rutina; en el caso de los varones, que vea a papá ir al baño y en el caso de las nenas que vean a mamá.


Es importante ser paciente, ya que este proceso puede generar frustración en el niño; también ser constante. Si se elimina el pañal, es preferible que sea una decisión permanente para no generarle confusiones. Y por supuesto estar preparado para una o dos semanas de desastre”.


La comodidad es muy importante y también la motivación. Tu bebé se sentirá como todo un campeón si le decís que ya es grande y que por eso tiene la capacidad para hacerlo solo. Aplaude cuando lo haga. “Desde el punto de vista conductual es importante reforzar bastante los logros del niño y no hacer un gran problema si ha cometido un error o si no ha llegado a tiempo al baño”.


Paciencia. Una vez más, paciencia. Durante días el cambio de ropa sucederá sin parar y en ese momento es cuando tenés que pensar en que tu hijo necesita de vos para alcanzar esta meta y que después todo será más fácil para ambos. Vas a recordar estos momentos con un montón de sonrisas.


Cada niño es un mundo, recordá no comparar. Usualmente a los dos años ya los chicos van al jardín de infantes y las mamás comienzan a alardear de que sus pequeños van al baño solos. Eso no importa, sentite orgulloso de tu pequeño, que estará listo a su momento, y vos lo vas a saber. “Es importante tener paciencia y entender que este es un cambio de rutina importante para el niño, pero verlo como algo sin importancia cuando ocurren accidentes y ser constante, ya que muchos papás prefieren ponerle pañal en ocasiones en las que no va a ser tan fácil encontrar un baño o lidiar con la situación”.


Hablá con él. Hablar con tu hijo mientras lo ves sentadito en la pelela le da confianza, le da comodidad. Tenés muchas opciones: cantarle, hablarle y hasta mostrarle su juguete favorito, hacé de ese sitio un lugar placentero al que a él le gustaría volver.


Algunos niños dejan el pañal de día y de noche al mismo tiempo y otros consiguen esto por separado. Todo depende del ritmo del pequeño. Son procesos muy distintos.


Recordá que vos sos quien le va a enseñar. Tratá de disfrutar cuando comienza a decir que quiere ir al baño con palabras cortas y cuando comienza, a veces tarde, a distinguir las sensaciones. Con el tiempo ves que todo mejora. Hay algunos niños que comienzan a detestar al pañal y en ese momento juntos podrán decirle: Adiós pañal, fuiste un buen amigo, pero no te necesitamos más.